vender o cerrar » Enrique Dans
El presidente Joe Biden ha firmado la ley que obliga a ByteDance, la compañía propietaria de TikTok, a deshacerse de su participación en ella en el plazo de un año o, si no lo hace, afrontar la prohibición de su uso en los Estados Unidos, tras una aprobación del proyecto de ley en el Senado mucho más rápida de lo inicialmente previsto. El presidente había afirmado que la firmaría tan pronto llegase a su mesa.
La compañía ha prometido una ardua batalla legal en contra de la resolución apelando fundamentalmente a la Primera Enmienda de la Constitución norteamericana, que consagra la libertad de expresión y de prensa. Pero en la práctica, es posible que lo que se plantee la compañía sea simplemente esperar a las elecciones presidenciales del próximo noviembre, ya que uno de los dos candidatos, Donald Trump, ha asegurado estar en contra de esa prohibición.
En la práctica, la aprobación de la ley señala un punto de inflexión interesante: obligar a la desinversión o prohibir una red social extranjera no es nada diferente de lo que China ha hecho en muchas ocasiones con compañías extranjeras a lo largo de su historia, y en este caso, hablamos de una TikTok cuyos propios empleados han afirmado que la compañía, con base en los Estados Unidos, trabajaba muy íntimamente con su matriz china, podría parecer hasta justificado. Pero en el fondo, que TikTok siguiese funcionando en los Estados Unidos a pesar de las quejas y preocupaciones que generaba, no dejaba de ser una reivindicación de ese «nosotros no somos como ellos» que se supone que consagra al país como la supuesta «cuna de la libertad y el libre mercado», con todo lo que ello conlleva. Por otro lado, hablamos de una supuesta «solución», la desinversión en la compañía, que el gobierno chino rechaza por considerarla un robo y probablemente impediría en caso de llegarse a ese extremo.
Más de 170 millones de norteamericanos utilizan TikTok, la mitad de su población, y la red social, en muchos sentidos, ha cambiado al país penetrando en todos sus estamentos, desde la cultura a la política pasando por las tendencias, las noticias, las campañas políticas o las recetas de cocina. Ahora, aunque el crecimiento de la aplicación en los Estados Unidos parece haberse estancado, son muchos los millones de usuarios que se plantean que si realmente TikTok es tan peligrosa como para conseguir una votación con tanto apoyo en las dos cámaras parlamentarias y dar lugar a una ley sin prácticamente precedentes, quieren ver pruebas que lo demuestren.
Mientras, al otro lado del océano, la Unión Europea abre una investigación sobre TikTok Lite, la aplicación que paga a sus usuarios por ver vídeos, por suponer posiblemente un peligro para la salud mental de sus usuarios al generar un comportamiento adictivo. La compañía ha reaccionado por el momento eliminando la funcionalidad de las recompensas en la aplicación.
Lo he dicho desde hace mucho tiempo y en muchas ocasiones: ByteDance es una compañía profundamente irresponsable, que leyó la estrategia de Meta y la reinterpretó para hacerla todavía más agresiva, y que se ha comportado y se comporta de manera claramente negligente. Todo lo que le pueda pasar a esa compañía estaría perfectamente justificado. Pero en realidad, prohibir TikTok en los Estados Unidos por considerarla un peligro para la privacidad de sus ciudadanos no deja de ser profundamente irónico en un país en el que existen amenazas mucho mayores a esa privacidad, desde la mismísima Meta cuyo billonario fundador no deja de ganar más y más dinero revendiendo todos los datos de los norteamericanos al mejor postor, hasta los cientos de data brokers que comercian con todo tipo de datos personales, incluidos los de salud mental, los de geolocalización o muchos otros.
A lo mejor, la ley que aspira a prohibir TikTok o despojarla de sus vínculos con China podría evolucionar para convertirse en una ley que de verdad proteja la privacidad de los norteamericanos contra todas las amenazas, independientemente del pasaporte que tengan los fundadores de la compañía. Pero mucho me temo, en función de mis conversaciones con norteamericanos, que hablamos de un país que ya ha normalizado completamente el espionaje constante y la ausencia de privacidad, y que una acción seria para protegerla por parte de su gobierno es esperar demasiado de quienes han demostrado claramente no estar a la altura de semejantes expectativas.
This article is also available in English on my Medium page, «Is TikTok being scapegoated?»
