Cabina de cuarentena utilizando madera estructural de km.0
Una cabina de cuarentena diseñada en el parque natural de Collserola, en las afueras de Barcelona, es el escenario del proyecto The Voxel, realizado por un equipo formado por estudiantes, profesionales y expertos del Máster en Edificios Ecológicos Avanzados y Biociudades (MAEBB) del Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña (IAAC) Valldaura Labs. Se trata de una cabaña de cuarentena diseñada para el autoconfinamiento de un ocupante. El diseño del proyecto se realizó enteramente bajo condiciones de cuarentena, y surge como una respuesta arquitectónica a la crisis actual.


A escasos metros de esta construcción se encuentra la sede de Valldaura Labs, el campus creado por el Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña (IAAC), orientado a la investigación y educación para el hábitat autosuficiente, desde donde se ha desarrollado el proyecto.
El Voxel fue diseñado y construido durante el máster MAEBB 2019-2020 por un grupo de expertos liderado por los directores del máster Daniel Ibáñez y Vicente Guallart. Entre los expertos también se encontraban Oscar Aceves (energía), Jochen Scheerer (agua) y los arquitectos Elena Orte y Guillermo Sevillano. Lo construyeron en un plazo de solo 5 meses, convirtiendo el denso bosque de Collserola, Barcelona, en el hogar de un proyecto realmente ambicioso en el ámbito de la arquitectura ecológica.
Materiales km.0
La cabaña de cuarentena puede alojar a un ocupante durante 14 días, cubriendo todas las necesidades materiales durante el autoconfinamiento. The Voxel, o píxel volumétrico, es una estructura de madera contralaminada estructural (CLT) de 16 metros cuadrados hecha de pino carrasco (Pinus halepensis) que se fresó, secó, procesó y prensó in situ. Se extrajo toda la madera utilizada en el proyecto en un radio de menos de 1 kilómetro desde el lugar de construcción.
A partir de un plan de gestión sostenible del bosque, aprobado en Collserola, se puede obtener un cierto volumen forestal cada año con el fin de fomentar el crecimiento de árboles más pequeños y la biodiversidad, dado que la biomasa forestal crece cada año un 3% y los árboles en crecimiento son los que absorben más CO2.


El proyecto responde al interés por el impulso de una nueva generación de edificios ecológicos que utilizan la madera contralaminada estructural (CLT), que está llamada a ser un material fundamental para construir edificios que combatan el cambio climático.
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Artículo publicado en la revista EcoHabitar nº 69 en primavera de 2021
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